"El libro llegó a mis manos en el momento indicado. Me parece increíble. Sobre todo, la idea de poder construir nuestro propio destino."
Simone de Beauvoir
12 de octubre - Día del Respeto a la Diversidad Cultural
El 12 de octubre fue conocido durante casi un siglo en la Argentina como el “Día de la Raza” conmemorándose el avistamiento de América por la expedición de Cristobal Colón. Originalmente en 1914, en España, fue el “Día de la Raza Española” pasando más adelante a llamarse “Día de la Hispanidad” y finalmente “Fiesta Nacional de España”( Ley 18/1987). Si bien en principio latinoamérica conservó el primer nombre, más hacia nuestros días recibe diferentes denominaciones de acuerdo al país latinoamericano de que se trate.
En el año 2010, se estableció el 12 de octubre como día del “Respeto a la Diversidad Cultural” en Argentina ( Decreto 1584 ). El significado de esta nueva denominación “es acorde al valor que asigna nuestra Constitución Nacional y diversos tratados y declaraciones de derechos humanos a la diversidad étnica y cultural de todos los pueblos”. El INADI (original impulsor del cambio) señala: “Este cambio se cimentó en el entendimiento de que la división de la humanidad en “razas” carece absolutamente de validez científica, lo que constituye hoy una concepción político-social errónea y peyorativa; por lo tanto, su utilización sólo favorece reivindicaciones racistas”.
El 20 de junio de 1820 moría en Buenos Aires Manuel Belgrano en la pobreza extrema, asolado por la guerra civil. Además de ser el creador de la bandera, Belgrano fue uno de los más notables economistas argentinos, precursor del periodismo nacional, impulsor de la educación popular, la industria nacional y la justicia social, entre otras muchas cosas. Las ideas innovadoras de Belgrano quedarán reflejadas en sus informes anuales del Consulado. Hemos elegido para recordarlo en esta fecha una de sus preocupaciones centrales en materia económica: el fomento de la agricultura y de la industria.
Fuente: Felipe Pigna, Los Mitos de la Historia Argentina, Buenos Aires, Norma, 2004, págs. 348-350.
Belgrano desconfiaba de la riqueza fácil que prometía la ganadería porque daba trabajo a muy poca gente, no desarrollaba la inventiva, desalentaba el crecimiento de la población y concentraba la riqueza en pocas manos. Su obsesión era el fomento de la agricultura y la industria.
El secretario del Consulado proponía proteger mediante la subvención las artesanías e industrias locales. Consideraba que “la importación de mercancías que impiden el consumo de las del país o que perjudican al progreso de sus manufacturas, lleva tras sí necesariamente la ruina de una nación”. En Memoria al Consulado 1802 presentó todo un alegato industrialista: “Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus estados a manufacturarse, y todo su empeño es conseguir, no sólo darles nueva forma, sino aun atraer las del extranjero para ejecutar lo mismo. Y después venderlas”. Y más tarde insistiría: “Ni la agricultura ni el comercio serían casi en ningún caso suficientes a establecer la felicidad de un pueblo si no entrase a su socorro la oficiosa industria”.
Las ideas innovadoras de Belgrano encontraron la firme oposición de los miembros del Consulado, quienes eran a su juicio “todos comerciantes españoles, exceptuando uno que otro, que nada sabían más que su comercio monopolista, a saber: comprar por cuatro para vender con toda seguridad a ocho”.
En un artículo aparecido en el Correo de Comercio, Belgrano destacaba la imperiosa necesidad de formar un sólido mercado interno, necesario para una distribución equitativa de la riqueza: “El amor a la patria y nuestras obligaciones exigen de nosotros que dirijamos nuestros cuidados y erogaciones a los objetos importantes de la agricultura e industria por medio del comercio interno para enriquecerse, enriqueciendo a la patria porque mal puede ésta salir del estado de miseria si no se da valor a los objetos de cambio… Sólo el comercio interno es capaz de proporcionar ese valor a los predichos objetos, aumentando los capitales y con ellos el fondo de la Nación porque buscando y facilitando los medios de darles consumo, los mantiene en un precio ventajoso, tanto para el creado como para el consumidor, de lo que resulta el aumento de los trabajos útiles, en seguida la abundancia, la comodidad y la población como una consecuencia forzosa”.
Belgrano se había formado en el Colegio de San Carlos y luego en las Universidades de Salamanca y Valladolid, en España. En 1794, asumió como primer secretario del recientemente creado Consulado, desde donde se propuso fomentar la educación. Creó Escuelas de Dibujo, de Matemáticas y Náutica. Se incorporó a las milicias criollas para defender la ciudad durante las invasiones inglesas y fue uno de los más fervorosos defensores de la causa patriota durante la Revolución de Mayo. Fue vocal de la Primera Junta de Gobierno, encabezó la expedición al Paraguay, durante la cual creó la bandera, el 27 de febrero de 1812. En el Norte encabezó el heroico éxodo del pueblo jujeño y logró las grandes victorias de Tucumán, Salta y Las Piedras. Luego vendrían las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma y su retiro del ejército del Norte. En 1816 participó activamente en el Congreso de Tucumán.
Sus incansables preocupaciones abarcaron desde la enseñanza estatal gratuita y obligatoria, hasta la reforma agraria. Infatigable ante los obstáculos encontrados a su paso diría: “Mi ánimo se abatió, y conocí que nada se haría a favor de las provincias por unos hombres que por sus intereses particulares posponían el bien común. Sin embargo, (…) me propuse echar las semillas que algún día fuesen capaces de dar frutos”.
Manuel Belgrano nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770. El joven Belgrano estudió en el Colegio de San Carlos y luego en las Universidades de Salamanca y Valladolid (España). En 1793 Belgrano se recibió de abogado y ese mismo año, ya en Buenos Aires, fué designado a los 23 años como primer secretario del Consulado. Desde allí se propuso fomentar la educación y capacitar a la gente para que aprendiera oficios y pudiera aplicarlos en beneficio del país. Creó escuelas de Dibujo, de Matemáticas y Náutica. En 1806 durante las invasiones inglesas, se incorporó a las milicias criollas para defender la ciudad. A partir de entonces, compartirá su pasión por la política y la economía con una carrera militar que no lo entusiasmaba demasiado. Pensaba que podía ser más útil aplicando sus amplios conocimientos económicos y políticos. Cumplió un rol protagónico en la Revolución de Mayo y fue nombrado vocal. Se le encomendó la expedición al Paraguay. En su transcurso creó la bandera el 27 de febrero de 1812. En el Norte encabezó el heroico éxodo del pueblo jujeño y logró las grandes victorias de Tucumán (24-9-1812) y Salta (20-2-1813). Luego vendrán las derrotas de Vilcapugio (1-10-1813) y Ayohuma (14-11-1813) y su retiro del Ejército del Norte. En 1816 participará activamente en el Congreso de Tucumán.
Como premio por los triunfos de Tucumán y Salta, la Asamblea del Año XIII le otorgó a Belgrano 40.000 pesos oro. Don Manuel lo destinará a la construcción de cuatro escuelas públicas ubicadas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. Belgrano redactó además un moderno reglamento para estas escuelas que decía, por ejemplo, en su artículo primero que el maestro de escuela debe ser bien remunerado por ser su tarea de las más importantes de las que se puedan ejercer. Pero lamentablemente, el dinero donado por Belgrano fue destinado por el Triunvirato y los gobiernos sucesivos a otras cosas y las escuelas nunca se construyeron.
Belgrano murió en la pobreza total el 20 de junio de 1820 en una Buenos Aires asolada por la guerra civil que llegó a tener ese día tres gobernadores distintos. Sólo un diario, El Despertador Teofilantrópico se ocupó de la muerte de Belgrano. Para los demás no fue noticia.
Para saber porque es feriado el 17 de junio, un poco de información sobre Güemes y la guerra gaucha
Autor: Felipe Pigna
El hombre que durante años sería la pesadilla de los ejércitos españoles con sus tácticas guerrilleras, nació en Salta el 8 de febrero de 1785. A los catorce años ingresó en la carrera militar incorporándose al “Fijo de Infantería” que estaba acantonado en Salta. Participó en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas y al producirse la Revolución de Mayo, se incorporó al ejército patriota destinado al Alto Perú y formó parte de las tropas victoriosas en Suipacha.
Desde 1814 Güemes se había puesto al frente de una partida cada vez más nutrida de gauchos guerrilleros que les hacía literalmente la vida imposible a los invasores.
El general San Martín, designado en reemplazo de Belgrano en el Ejército del Norte, recorrió la zona de combate a comienzos de aquel año y pudo comprobar las atrocidades cometidas por los españoles contra nuestra gente. Los “civilizadores” no respetaban mujeres, niños ni ancianos. Veían en los pueblos por los que pasaban el semillero de los rebeldes, desconfiaban de todos y no se equivocaban, todos eran sus enemigos. La estrategia española era el saqueo, el robo, el asesinato en masa. Indignado por lo que vio y orgulloso de la acción de los hombres de Güemes, el “Jefe” aprobó lo actuado y le ratificó los beneficios de su táctica guerrillera.
El 3 de agosto de 1814 las tropas al mando de Güemes obligaron al jefe realista Joaquín de la Pezuela a evacuar Salta y ponerse en retirada hacia el Alto Perú. En su desesperación, los invasores fueron abandonando su parque, que fue capturado por los gauchos conocidos como “los infernales”, no sólo por el color rojo de sus ponchos.
Al año siguiente lograron madrugar al ejército enemigo y derrotarlo en el Puesto del Marqués el 14 de abril de 1815. El saldo fue un tanto desparejo: los invasores sufrieron 120 muertos y 122 prisioneros; los nuestros, dos heridos.
El triunfo de Puesto del Marqués aumentó el prestigio de Güemes en Salta. El 6 de mayo de aquel año 15, el Cabildo local lo designó gobernador de la provincia. Gracias a su experiencia militar, se puso al frente de la resistencia a los realistas, organizando al pueblo de Salta y militarizando la provincia para frenar a los ejércitos del rey.
Pronto comprendió que tendría que arreglárselas solo para cumplirle al único jefe que reconocía: don José de San Martín quien tendrá permanentes expresiones de elogio y gratitud para con Güemes y sus gauchos. Su vital tarea de contención y distracción de las tropas españolas resultó imprescindible para encarar el cruce de los Andes y desarrollar con éxito la campaña libertadora.
El ejército infernal se ponía en marcha. No había leva forzosa, todos eran voluntarios. Desde los “changuitos” que apenas podían montar hasta los viejos baquianos, desde las mujeres que formaban una eficiente red de espionaje, hasta los curas gauchos que usaban los campanarios como torretas de vigías y sus campanas como alarma ante la presencia del enemigo. Todo un pueblo en armas. Machetes, lanzas, azadas, boleadoras y unos pocos fusiles y carabinas eran las armas de aquel pueblo que aprendía junto a su jefe que estaban solos para enfrentar al ejército que acababa de vencer a Napoleón.
Las tácticas guerrilleras de Güemes cobraron fama mundial y han sido objeto de estudio en academias militares tan lejanas como la de Yugoslavia. La Biblioteca del Oficial del Círculo Militar argentino publicó un curioso libro titulado La guerrilla en la guerra, cuyo autor es el mayor Borivoje S. Radulovic del ejército yugoslavo. En uno de sus párrafos dice Radulovic: “Las montoneras de Güemes hicieron una guerra sin cuartel que ha pasado a la historia como Guerra Gaucha. Cada uno de los miembros serviría de modelo para fundir en bronce la estatua del soldado irregular, del guerrillero.
El capitán español Pedro Antonio Olañeta fue comisionado por el virrey del Perú para sobornar a Güemes quien lo paró en seco: “Yo no tengo más que gauchos honrados y valientes. No son asesinos sino de los tiranos que quieren esclavizarlos. Con éstos únicamente espero a Ud., a su ejército y a cuantos mande de España. Convénzanse Uds. que jamás lograrán seducir no a oficiales, sino ni al más infeliz gaucho. En el magnánimo corazón de estos hombres no tiene acogida el interés, ni otro premio que su libertad; (…)el pueblo que quiere ser libre, no hay poder humano que lo sujete.” 1
Los pedidos de ayuda de Güemes eran permanentes. No se resignaba a aceptar que a Buenos Aires no le importaba perder las provincias del Norte. Pero los auxilios no llegaron nunca. La situación se volvía insostenible: las clases altas salteñas le retaceaban su apoyo por el temor de aumentar el poder de Güemes y por la desconfianza que le despertaban las partidas de gauchos armados, a los que sólo toleraban ver en su rol de peones de sus haciendas. El gobernador Güemes tomó la decisión de aplicarles empréstitos forzosos sobre sus fortunas y haciendas.
Varios de ellos habían huido a reunirse con el enemigo, y fueron ellos los que guiaron a la vanguardia española conducida por José María Valdés, apodado “el Barbarucho”, un coronel salteño traidor que estaba a las órdenes del ejército español.
Las fuerzas de Barbarucho avanzaron hasta ocupar Salta con el inestimable apoyo de los terratenientes y comerciantes el 7 de junio de 1821.
Güemes se refugió en casa de su hermana Magdalena Güemes de Tejada, más conocida como “Macacha”. Mientras escribía una carta escuchó disparos y decidió salir por la puerta trasera. Logró montar su caballo y emprenderla al galope pero recibió un balazo en la espalda. Llegó gravemente herido a su campamento de Chamical con la intención de preparar la novena defensa de Salta.
Finalmente fue trasladado a la Cañada de la Horqueta donde pasó sus últimos diez días de vida. En dos ocasiones el jefe español Olañeta le envió emisarios. Le ofrecía un médico y remedios, y volvía a intentar sobornarlo. Güemes les respondió convocando a su segundo al que le ordenó: “Coronel Vidt, ¡tome usted el mando de las tropas y marche inmediatamente a poner sitio a la ciudad y no me descanse hasta no arrojar fuera de la Patria al enemigo!” Miró al oficial español que le traía la nota de Olañeta y le dijo: “Señor oficial, está usted despachado”.
El 17 de junio de 1821 los pobres de Salta y sus alrededores se quedaron sin padre. Moría Martín Miguel de Güemes el hombre que había rechazado con sus infernales nueve invasiones españolas. Todo aquel pueblo que lo había acompañado en las buenas y en las malas, concurrió en masa a su entierro en la Capilla de Chamical.
Mientras tanto, la Gaceta de Buenos Aires, muy lejos de los ideales de su fundador, Mariano Moreno, informaba feliz y desvergonzadamente a sus escasos pero influyentes lectores: “Murió el abominable Güemes al huir de la sorpresa que le hicieron los enemigos. ¡Ya tenemos un cacique menos!”
El integrante más joven de la Junta de Gobierno era JuanLarrea, con sólo 27 años.
El mayor Miguel de Azcuénaga que contaba con 55 años.
Tres de los miembros no habían nacido dentro de los actuales límites de la República Argentina: el Presidente Cornelio Saavedra nació en la Villa Imperial de Potosí, hoy Bolivia y los vocales Domingo Matheu y Juan Larrea eran españoles, de Cataluña.
El vocal Manuel Belgrano era abogado pero había ingresado en 1807 al Regimiento de Patricios como Sargento Mayor.
Un dato creíble es la imagen de los vecinos que el 25 de mayo de 1810 se protegían de las inclemencias del tiempo frente a las puertas del Cabildo. Se sabe que era un día frío y lluvioso y que en Buenos Aires existían los paraguas de hule desde hacía algunos años. Según un inventario de una tienda local, en el año 1795 habían allí 27.
¿Sabías que...
... en 1810 había en Buenos Aires 40.000 habitantes de los cuales el 65% era blanco; el 30% negro y el 5% mestizo e indígena.
...la Revolución de Mayo costó 521 pesos? Se gastaron en la compra de tres relojes, la iluminación de las galerías y la comida.
...las cosas dulces eran las preferidas en la época colonial? Se hacían bocadillos de papa o batata, cuajada, frutas, mazamorra y natilla.
...los platos predilectos de la época eran sopa de arroz, asado, matambre, sopa de fideos, puchero, carbonada, picadillo con pasas de uva, guisos, albóndigas, estofado y zapallitos rellenos? Además, las comidas finalizaban con un caldo que se servía en taza.
...las mujeres asistían a misa acompañadas de sus esclavas, que llevaban la alfombra sobre la que se arrodillaba la señora? No existían en las Iglesias los bancos para sentarse.
...levantar las copas para brindar, cambiar los cubiertos con el nuevo plato y saludarse estrechando la mano eran costumbres que se habían adoptado de los ingleses durante las invasiones?
...por las noches Buenos Aires se iluminaba con velas importadas de Europa o con lámparas de aceite?
...estaba mal visto que hombres y mujeres pasearan juntos? Debían hacerlo en grupos separados.
...los chicos jugaban a muchos juegos que hoy todavía se usan: rayuela, muñecas, bolitas, mancha, escondida, payana o payanca y cantaban "Arroz con leche", "La farolera" y "Mambrú"?
...las escuelas eran sólo para los varones de clase media. Los chicos indígenas y mestizos eran educados por religiosos y los hijos de criollos acaudalados o de españoles iban a escuelas especiales o recibían clases en sus casas.
...las mujeres sólo aprendían las tareas domésticas porque se las educaba para ser esposas y madres.
Un grupo de Patriotas con ideas revolucionarias se venían reuniendo en la Jabonería, negocio de Hipólito Vieytes, en la casa de Rodríguez Peña y en la quinta de Mariano de Orma, gestando las ideas revolucionarias que culminarían saliendo a la luz el 25 de Mayo. Entre ellos estaban Belgrano, Saavedra, Rodríguez Peña, Alberti y Paso.
El día 13 de mayo llegó al puerto de Montevideo una fragata inglesa que, entre otras cosas, traía periódicos en los que se informaba que Andalucía (en el Sur de España) había caído en poder de los franceses y se había disuelto la Junta, que gobernaba en nombre del Rey. Otra embarcación trajo las noticias a Buenos Aires.
18 de mayo: El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, por medio de una proclama, comunicó esos hechos al pueblo y aconsejó que estuviese tranquilo y guardara fidelidad a España.
19 de mayo: Los criollos piden a las autoridades que se les permita realizar un Cabildo Abierto para tratar la situación, con ausencia de Cisneros ya que habiendo sido disuelta la Junta que lo había designado como virrey consideraban que había cesado su mandato.
20 de mayo: Cisneros reunió en la Fortaleza a los jefes militares para pedir su apoyo. Los patriotas se presentaron ante el Virrey para exigirle la reunión de un Cabildo Abierto. Cisneros aceptó.
21 de mayo: Algunos vecinos se reunieron en la Plaza Mayor para apoyar la solicitud del Cabildo Abierto. Se invita a través de esquelas a los principales vecinos para el día siguiente. No todos podían concurrir al Cabildo Abierto. Además de los comerciantes, militares e hijos de familias destacadas, los únicos autorizados eran los vecinos casados y residentes en Buenos Aires. En total no eran más de 250 personas.
22 de mayo: A las 9 de la mañana comenzó la sesión. Habían sido invitados los vecinos más destacados. Se inició el debate, expusieron el escribano del Cabildo, el Obispo de Buenos Aires, varios españoles y criollos y por fin se decidió votar una propuesta concreta. Entre todas se apoyó la propuesta de Cornelio Saavedra: la cesación del Virrey y la delegación interina del mando en el Cabildo hasta la formación de una Junta que lo ejerciera sobre la base de la participación popular. Apoyaron esta opinión Castelli, Belgrano, Paso, Moreno y Rivadavia, pero se postergó el escrutinio hasta el día siguiente.
Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, óleo de P. Subercaseaux
23 de mayo: El recuento de los votos fue de 155 votos por la destitución del Virrey y 69 por su continuación en el mando. Una maniobra de los regidores del Cabildo, sin consultar al pueblo, forma una Junta Provisional presidida por el propio Virrey.
24 de Mayo: Jura una Junta de Gobierno presidida por el virrey e integrada por españoles y por dos criollos: Castelli y Saavedra. Es un día de indignación para el pueblo. Renuncian los miembros de la Junta y el virrey. El poder vuelve al Cabildo. Los patriotas decidieron presentar una lista con los nombres de las personas que debían integrar la nueva Junta de Gobierno y enviar a la brevedad una expedición militar al interior para comunicar las novedades. La destitución del Virrey se hizo pública a través de un bando por las calles de Buenos Aires.
25 de Mayo: Desde hora temprana los criollos se concentran en la Plaza Mayor y al ir pasando las horas sin ninguna noticia, gritan: "el pueblo quiere saber de que se trata". Mientras tanto, dentro del edificio, los cabildantes se reunieron y no aceptaron la renuncia de los miembros de la Junta. Entonces se decide convocar a las fuerzas armadas, pero éstas le niegan su apoyo al virrey. Se le pide la renuncia a Cisneros, pero éste no accede. Los criollos hacen una presentación para comunicar que, habiendo renunciado todos los integrantes de la Junta, el pueblo asumía la autoridad que hasta entonces tenía depositada en el Cabildo (Acta del 25 de mayo).
Seguidamente se dieron a conocer los nombres de quienes integrarían la Nueva Junta, que no era otra cosa que el Primer Gobierno Patrio de los argentinos y la decisión de enviar en el término de 15 días una expedición al interior (Acta del 25 de mayo). A las tres de la tarde, los miembros del Primer Gobierno Patrio juraron desempeñar lealmente su cargo y conservar esta parte de América para el Rey Español Fernando VII, aunque el verdadero propósito de los patriotas era independizarse de España.
LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO PATRIO
PRESIDENTE: CORNELIO SAAVEDRA
SECRETARIOS: MARIANO MORENO Y JUAN JOSÉ PASO
Cornelio Saavedra Presidente Militar
Mariano Moreno Secretario Doctor en derecho y Teología
Juan José Paso Seceretario Abogado
VOCALES: MIGUEL DE AZCUENAGA – JUAN LARREA – MANUEL BELGRANO – MANUEL ALBERTI - JUAN JOSÉ CASTELLI – DOMINGO MATHEU
Los libros infantiles prohibidos por la dictadura militar en Argentina
Si bien las prohibiciones se instalaron en todos los frentes, hubo un espacio que el ojo del censor vigiló con firmeza: el de la literatura infantil. Los militares se sentían en la obligación moral de preservar a la niñez de aquellos libros que ponían en cuestión valores sagrados como la familia, la religión o la patria. Gran parte de ese control era ejercido a través de la escuela, tal como demuestra la "Operación Claridad", ideada para detectar y secuestrar bibliografía marxista e identificar a los docentes que aconsejaban libros subversivos.
LA TORRE DE CUBOS: "Del análisis de la obra se desprenden graves falencias tales como simbología confusa, cuestionamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentes", sostiene la resolución N° 480 del Ministerio de Cultura y Educación de Córdoba que prohíbe la obra de Laura Devetach. Entre otros argumentos se aduce que el libro critica "la organización del trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad".
UN ELEFANTE OCUPA MUCHO ESPACIO: Señalaba el decreto militar: "...se trata de cuentos destinados al público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo. De su análisis surge una posición que agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone."
LA ULTRABOMBA: trata de un piloto que se niega a cumplir la orden de arrojar una bomba. Fue prohibido por el decreto N° 1888, del 3 de septiembre de 1976
CINCO DEDOS: Publicado en la Argentina por Ediciones de la Flor, el cuento fue prohibido el 8 de febrero de 1977 —según la fecha del Boletín Oficial— por tener "finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica, propia del accionar subversivo.
EL PRINCIPITO (Antoine de Saint-Exupéry, 1943) Este cuento infantil francés es uno de los libros más vendidos después de La Biblia y el Capital de Carl Marx. Fue traducido a 180 idiomas. En Argentina fue publicado por primera vez en español en 1951 por la editorial Emecé.
Lo prohibieron porque es una obra que relata las aventuras de un niño en busca de amigos, de la compañía de otras personas, lo cual iba en contra de los mecanismos específicos de control social utilizados por el gobierno militar.
Además, resalta que "cuando el Principito se refiere a la libertad, lo hace a su favor y con un ejemplo en el que participa un dictador. Es decir, que cualquiera podría haber asociado al dictador turco con los dictadores argentinos".
El libro “La línea” fue publicado en 1975 por Beatriz Doumercy Ayax Barnes.
Debido a la calidad del mismo, su creatividad y el suceso que generó recibió
-al año siguiente- el Premio de la
Casa de las Américas. Sin embargo, la dictadura militar
argentina consideró al libro de Barnes y Doumerc como muy peligroso y lo
censuró.
En el 2003 Ediciones del Eclipse decide
reeditarlo y el mismo pasó a formar parte de su colección Libros – Álbum,
posteriormente fue reimpreso en el 2007.
Como dice el libro “Una línea es una sucesión de puntos. La historia
una sucesión de hechos. Los puntos hacen la línea. Los hombres hacen la historia”.
Mañana se cumplen 40 años del último Golpe de Estado que sufrió la Argentina
El Golpe de Estado de 1976fue la rebelión cívico-militar que depuso a la Presidenta de la Nación Argentina, María Estela Martínez de Perón, el 24 de marzo de ese año. En su lugar, se estableció una junta militar, liderada por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier general Orlando Ramón Agosti. La junta tomó el nombre oficial de Proceso de Reorganización Nacional y permaneció en el poder hasta diciembre de 1983.
Si querés saber mas te dejamos un link del Canal Encuento
Luego de numerosos años de
batalla para promover la igualdad entre hombres y mujeres, un 8 de marzo de
1910, en la II
Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, se proclamó
esta fecha como elDía Internacional de la Mujer
Trabajadora.
El Día Internacional de la Mujer se celebró por primera
vez un 19 de marzo de 1911 en Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza, con
festejos a los que asistieron más de 1 millón de mujeres y hombres. Uno de las
primeras banderas por las que lucharon las mujeres fue por el derecho al voto y
por la posibilidad de ocupar cargos públicos.
Menos de una semana después
de su primera celebración, el 25 de marzo de 1911, más de 140 jóvenes trabajadoras,
la mayoría inmigrantes, murieron
en un trágico incendio en lafábrica de camisas Triangle
Shirtwaist de Nueva York. El hecho tuvo una repercusión
masiva y obligó al gobierno estadounidense a modificar la legislación laboral
en el país norteamericano.